Un huerto en el balcón para niños
Planificar el huerto
Como el espacio en balcones y terrazas es limitado, lo
suyo es elegir plantas de pequeño tamaño para nuestro huerto urbano.
Podemos utilizar maceteros, jardineras o hacernos con una mesa de cultivo, pero
no es buena idea plantar en varias alturas porque las de la parte de abajo se
quedarán sin sol.
Para que en nuestro huerto esté pasando algo durante
todo el año y los niños disfruten de nuestro huerto
ecológico de terraza, es conveniente combinar cultivos de ciclo corto
(pasa muy poco tiempo entre que sembramos y recogemos la cosecha), como las
lechugas, y otras de ciclo más largo, como las zanahorias.
Hortalizas compatibles
Hay que tener en cuenta que no todas las hortalizas
“se llevan bien”; es decir, que si las plantamos en el mismo recipiente
compiten por la luz y los nutrientes del sustrato y ninguna se desarrolla
correctamente. EnHorturba.com hay una tabla de “hortalizas compatibles”.
¿Y cuáles son las plantas más adecuadas?
Lechugas, canónigos, escarola, rabanitos, cebollas,
ajos, puerros, pepinos, fresones, acelgas...
Otra opción muy interesante son las plantas aromáticas (albahaca, romero,
orégano, hierbabuena, perejil...) Podemos ir cortando hojitas para cocinar
en casa con los peques sin arrancar toda la planta y la mayoría son muy
resistentes.
Un huerto en el jardín
Los niños pueden colaborar en pequeñas tareas de
mantenimiento, por ejemplo, regar o recoger hojas secas, pero es mucho más
divertido y enriquecedor si en medio de unos arbustos colocamos unatomatera o
si sustituimos los setos por una especie tan mediterránea como el laurel.
Las plantas aromáticas como el espliego dan, además,
unas flores muy bonitas.
La idea es combinar el aspecto ornamental de las
plantas con otras utilidades como, en nuestro caso, aprender, disfrutar y, por
supuesto, comer cuando llegue la época de la cosecha.
¿Qué aprenden los niños en los huertos?
Aprenden sobre la naturaleza: Josep Mª Vallès, autor de " Mi primera
guía sobre el huerto urbano"(ed. La Galera), lo explica: “Es mejor
que una clase de ciencias porque no es algo teórico, sino que se aprende en
contacto con la realidad, tocando la tierra con las manos, oliendo,
observando... algo que es fundamental para los niños. Se despierta la
imaginación porque es un proceso muy dinámico. Cada cosa que pasa da lugar a
una pregunta, a una nueva experiencia. Una de las cosas que aprenden es que
todos los seres vivos tienen un papel. Por ejemplo, si a la planta que tenemos
en el balcón le sale un pulgón nos molesta, pero podemos enseñarles que la
naturaleza es un ecosistema, detrás del pulgón hay una mariquita que se
alimenta de él y los dos tienen derecho a vivir”.
Asumen responsabilidades: A esta edad ya podemos encomendarles tareas fáciles
como regar las plantas (si tienen una regadera de su tamaño, mucho mejor). Ver
cómo crecen las plantas que ellos mismos han cultivado les hará sentirse
orgullosos de sí mismos, les enseñará que, con paciencia y dedicación, se
obtienen muy buenos resultados y, también, que algunas veces las cosas no salen
como planeamos.
Menos tiempo de tele: Trabajar con plantas es relajante y produce
bienestar. Disfrutar de un tiempo de huerting con los peques no solo nos sirve
para comunicarnos y estrechar lazos; también nos quita un rato de “peligros
caseros” como demasiada tele o videojuegos.
Comen mejor: Las
frutas y las verduras son de los alimentos más rechazados por los niños pero,
¿quién se resiste a comerse una ensalada con una lechuga plantada por ellos
mismos?
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