lunes, 10 de junio de 2013

¿Para qué es la tarea?

En mi casa servía para poner a todo el mundo de malas, desde el momento de llegar de la escuela. Mis hijos tenían hambre, yo tenía que hacer la comida, el teléfono no dejaba de sonar, y para colmo, parecía que la maestra siempre pedía lo imposible: salir a comprar cosas raras, adivinar sus pensamientos, y lo peor de todo, que era sentar a mis hijos a escribir cuando lo único que querían era salir a jugar.





Sirve para repasar lo que se vio en la escuela.

La tarea es preparación para el siguiente día, y da retroalimentación a la maestra sobre el aprendizaje de sus alumnos.

También da información importante a los papás.

La escuela es un territorio ajeno a los padres. Es un ambiente que pertenece a los hijos, donde ellos actúan y se desenvuelvan por seis horas al día fuera de casa. Si tú ves a tu hijo hacer la tarea con gusto y seguridad, sabes que le va bien allá afuera.

Lo más importante de la tarea no son las cosas académicas.

Lo académico se resuelve en la escuela. La cosa única y especial de la tarea eres TU, mamá o papá, acercándote a tu hijo o hija al final del día y compartiendo la esencia del mundo diario del niño.

¿Qué hacer cuando tu hijo llega a casa con la tarea?

Ayudaría mucho si le dieras un voto de confianza. Respeta su conocimiento superior de su propio ambiente. Apoya su auto estima y reconoce que esta tarea es un trabajo importante encomendado al niño por las exigencias de su mundo especial.

Las siguientes reacciones tuyas no ayudan:

1) “¿Qué tienes de tarea? ¿Dónde está tu libro? Apúrate, porque tengo cosas muy importantes que hacer y no puedo perder el tiempo hoy…” 2)”Le voy a hablar a Lupita a preguntarle a su hijo, porque esta no puede ser la tarea. Lo tienes que haber copiado mal…” o el clásico 3) “¿Qué? La maestra está LOCA!! ¿Qué se cree? Mañana voy a hablar con ella…”

Esta es la forma adecuada de tratar la tarea.

Con respeto, interés y disposición de tu parte: así aprenderás algo que tu hijo te comparte.

Proporciona a tu hijo un lugar especial y adecuado para trabajar.

Demuéstrale que tú reconoces la importancia de su misión. Necesita buena luz, útiles para trabajar, un lugar tranquilo. Los hermanos más chicos deben aprender a respetar el espacio que la familia otorga a la tarea.

Escuchar es más importante que hablar.

La tarea puede ser una oportunidad de abrir una comunicación más equitativa con tu hijo, donde se voltean los papeles acostumbrados y de veras ponemos atención a las palabras del niño. Puedes descubrir intereses, sentimientos y experiencias formativas cuando escuchas y observas a tu hijo hacer la tarea.

La tarea es del niño.

Brinda tu presencia y apoyo, pero no resuelvas. Respeta lo que el niño sabe sobre su tarea. Cuando hay dudas, deja que tu hijo respire tu confianza en él. “¿Qué piensas hacer? Dime como quieres que te ayude.” (si es necesario) Tu hijo necesita saber que crees en él, y tienes altas expectativas que él puede alcanzar. Así le das su lugar como experto en su ambiente, y le comunicas tu confianza en su capacidad de manejar su mundo con éxito.

No hay comentarios:

Publicar un comentario